Arrancamos

Hace unas pocas semanas comenzamos el viaje. Tras un tiempo buscando, al fin encontramos la nave que nos llevará en esta aventura a la luna. No es la primera que tenemos, pero sí la más grande. Siete metros nada menos. La llamaremos Milfred, la chica de la curva. Milfred es lenta y ruidosa, pero puede con todo. Carga bicis, tablas de surf, una piragüa, dos carros para perro, telescopio y hasta una impresora 3D.
Para este viaje me asignaron una pequeña cama en la litera inferior, muy cuca, pero insuficiente en mi opinión. De momento he conseguido hacerme con la cama doble en el salón, la más grande y central. A veces oigo rumores de que sólo es temporal mientras me acostumbro a tanto cambio pero, sinceramente, no tengo ninguna intención de volver a esa litera infame nunca.

Han sido semanas intensas de reparaciones en la nave: goteras, fugas, fallos varios en los sistemas y, la semana pasada, un problema en carretera. Al parecer el rodamiento de la pata delantera izquierda de Milfred se pulverizó en una nube de humo al tiempo que un frenazo brusco nos cruzó en el carril. Por suerte hemos conseguido aterrizar en el arcén sanos y salvos y una grúa, aun más grande que Milfred, nos ha llevado a un taller. Al poco, estábamos otra vez de vuelta en la carretera como si nada hubiera pasado. 

En lo que a mí respecta, sigo recuperándome de mis últimos problemas de salud y mi reciente operación en la pata. Ha sido un proceso lento durante el cual he tenido que reaprender a andar y a coordinar mis patas de nuevo, pero tras unos meses y contra todo pronóstico el Jack de antes vuelve a asomar su hocico blanco al mundo. Otro día os hablaré sobre este episodio.

Me encanta la playa. Cada vez que mis patas tocan la arena húmeda, mi reloj vuelve 10 años atrás en un segundo y corro hacia el mar como si nada más existiera. Por suerte no soy el único y la nave siempre rueda bordeando la costa. Viajo con dos humanos que parecen haber perdido el norte y dicen andar buscándolo. Los conozco desde que tengo memoria y han sido partícipes de mis aventuras siempre. También, otro día os hablaré de ellos.
De momento Milfred nos ha llevado por el norte de España rumbo oeste, hacia la izquierda en el mapa y el plan ahora parece ser seguir bordeando la costa hacia el sur. Hemos recorrido Cantabria y su preciosa Costa Quebrada; Asturias y sus perfectas olas; y ahora estamos en Galicia, con sus playas y rincones paradisíacos escondidos. Fisterra parecía el fin de la tierra, pero unos lugareños nos explicaron que, relmente, la tierra termina en el cabo de Touriñán. Os mantendré informados. Cambio y corto.

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